Ahogados en azúcar

Cuando nosotros llegamos al mundo, muchas de las cosas que nos rodean, malas y buenas, ya estaban así, no fue el medio el que cambió por nosotros sino que fuimos nosotros quienes nos adaptamos al medio, por nuestra supervivencia.  En el caso específico que voy a exponer no se trata tanto de sobrevivir sino de vivir mejor, en un medio industrializado, en un mundo que gira en torno al dinero y que se nutre de la ignorancia de los consumidores.

Todos hemos sido atacados mediáticamente desde niños, hemos sido deslumbrados por empaques de colores y por sabores maravillosos que vienen en una cómoda y práctica funda plástica, crecimos rodeados de cachitos, papitas y galletas de chocolate, jugos de colores, colas y caramelos, y ahora vemos el resultado en una generación que cada vez se enferma con mayor facilidad a edades cada vez más cortas. Yo creo honestamente que nuestros padres no lo hicieron de malvados, sino que NO SABÍAN, de la misma manera en que muchos de nosotros aún no sabemos, porque a uno nunca nadie le dice estas cosas.  Yo me enteré por mi hijo, porque yo tengo las herramientas y la curiosidad para investigar de nutrición, pero cuántos no hacemos el ejercicio consciente de mirar en nuestro plato,  no sólo de saber sino de entender qué estamos ingresando a nuestro organismo.

El azúcar: el primer enemigo

La caña de azúcar es originaria de Asia, en un principio y como casi la mayoría de cosas ricas del mundo, el uso de la caña de azúcar estaba reservado para la realeza, esto hasta que llegó Colón y paró su barco en América donde el clima húmedo era más que perfecto para que la dulce novedad se extendiera por el mundo, empezaron a mezclarlo con todo y ya ven nos fuimos de largo.

El problema no es el azúcar por si sólo, en moderación, el problema es el abuso y el hecho de que muchas veces estamos ingiriendo azúcar en cosas que no pensamos que lo tienen, desde panes hasta embutidos.

Existen dos tipos de carbohidratos, los simples y los complejos, los simples son el azúcar y las harinas, los complejos son el resto, van siendo más o menos complejos y mientras más complejos más beneficiosos tengo entendido pero en general basta con que no sean simples para añadirle un aporte nutricional al cuerpo, entre los complejos están las frutas, los vegetales, los cereales, entre otros.  Pero entonces ¿cuál es el problema con los simples? Que son demasiado simples justamente y que el intestino los absorbe de golpe ya que el hígado no necesita procesarlos y los manda inmediatamente a la sangre y directamente al sistema nervioso, es decir nos dan un golpe de energía que es instantáneo pero pasajero.

El efecto que tiene el azúcar se puede comparar al de una leve euforia,  probablemente ya estamos tan acostumbrados a sentirla que nos parece hasta irrisorio creerlo, la mayoría de las personas en el mundo actualmente vivimos con los níveles de azúcar por encima de lo “normal” lo que hace que prácticamente seamos un mundo que vive bajo los efectos del azúcar.

Saber leer las etiquetas

La información nutricional de los productos está a nuestra disposición, el problema es que no sabemos interpretar todo lo que la etiqueta nos dice, yo nunca mido nada en gramos por ejemplo, o no estoy familiarizada con algunos términos y bueno a veces las leo, pero creo que en general no cachamos toda la información que tenemos al frente, y es muy importante hacer una relación de medidas para saber cuánto de qué estamos ingiriendo o dando a nuestros hijos.

Por ejemplo, jugos, yogúres, avenas, cereales y demás, esos que en el comercial de la tele dicen que tiene crecialgo, que son ricos en calcio y vitamica c y toda la novelería publicitaria de rigor, suelen tener cantidades de azúcar que nadie en su sano juicio le echaría a nada. Un jugo dependiendo de la marca puede llegar a tener hasta el equivalente a 12 cucharadas de azúcar, una leche saborizada unas 9, un yogurt alrededor de 8 cucharas y así aproximadamente, el truco es el siguiente: asumamos que cada 4gr de azúcar equivale a una cucharada y es hora de multiplicar.

Otra pista importante es leer el orden en el que están los igredientes, porque es norma general listar los ingredientes según su predominio  en el producto, por lo general el agua o la leche es el primer ingrediente y el segundo casi siempre es azúcar.

Hay productos que usan el clásico truco de “Porciones por envase” que es decir: uno compra una botella de jugo y piensa que se trata de una porción completa cuando la etiqueta especifica que en la botella vienen 2 porciones, eso quiere decir multiplicar por dos todos los ingredientes y porcentajes de la etiqueta de información nutricional.

En la etiqueta de un Tampico se puede ver no sólo que en cada porción hay 25 gramos de carbohidratos sino que además esos 25 gr son todos azúcar a eso sumemos que en realidad son los datos de una porción pero que en la botella hay contenida más de una porción y media y tenemos un festín de azúcar. Pero es justamente ese estímulo dulce a los sentidos lo que mantiene al consumidor feliz y contento, con ganas de repetir la experiencia.

Otro producto engañoso son los cereales, algunos están hechos a base de maíz pero no de la parte más nutritiva, entonces todos los cereales azúcarados son básicamente una caja colorida llena de ricos sabores y calorias innecesarias.

No dejarnos engañar

La idea no es decir no debemos ingerir azúcar nunca, aunque causa daños y al final es lo que se termina convirtiendo en la grasa que acumulamos en el cuerpo, la idea es saber, estar conscientes y de esa manera poder equilibrar el asunto. Sobretodo saber que sólo porque luzca saludable no necesariamente lo es, estamos a la merced de la publicidad, y principalmente lo están nuestros hijos, es nuestra obligación escoger correctamente.

Ojo que al hablar de azúcar puede ser desde panela, azúcar refinada, azúcar morena, miel, jarabe de maíz y otros similares, todos logran el mismo efecto y añaden calorías a los alimentos, la miel aporta otros nutrientes que el azúcar no pero nada más.

Existen cereales como la Granola, podemos endulzar nuestros propios jugos y leches con una medida menos dañina, hay tantos otros carbohidratos deliciosos, tantas opciones para combinar: maduros, tortillas de verde, puré de papas, empanaditas de maíz, snacks hay por doquier cuando se tiene la voluntad de comer un poco más nutritivamente.

Hay un montón de otras opciones y la regla básica siempre debe ser lo natural es lo mejor, toma más tiempo y más trabajo desde luego pero se puede hacer y al final ganamos todos.

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2 thoughts on “Ahogados en azúcar”

  1. Que poco informado me siento, gracias por iluminarme un poco en esta dulce oscuridad, niña Daniela. Espero leer más, bonito el texto.

    Voy por un helado.

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