01: El miedo

El miedo es un arma poderosa. A los 6 años le tenía miedo a las monjas de mi escuela. Pensaba que me espiaban secretamente con sus poderes sobrenaturales de monja; solo para ver si estaba siendo una buena niña, y lo era, porque en mi cabecita pensaba que me observaban en todo momento, como me decían que me observaba Dios en todo momento.

Siempre me he cuestionado esta omnipresencia, igual con eso de que los seres queridos que nos abandonan en vida y “siempre están con nosotros”. ¿Pueden escoger ellos los momentos en los que visitan?

Realmente espero que no me estén viendo desnuda.

Esto me atormentaba en la adolescencia, cuando no había forma en mi de existir cómoda con mi desnudez, ahora me da igual, que se lleven el show,  la vida espiritual debe ser aburrida.

En todo caso, tenía miedo de ser una niña mala y de que alguien lo supiera, por lo tanto me esforzaba por ser una niña buena, supongo que en el esfuerzo está el mérito. Aunque bueno, una vez me robé dos tazos, eran de los Tiny Toons y yo realmente amaba los Tiny Toons, hasta ahora vivo con esa culpa, esa mancha en mi historial.

El miedo me llevó a ser buena alumna, niña ejemplar, tal vez inclusive me llevo a creer que merecía grandes cosas, que me las había ganado simplemente por no estar en la calle asesinando gente, o peor aún, viviendo un embarazo adolescente.

Los miedos nos cambian, la mayoría de mis miedos ahora no me involucran tanto a mi sino más a mi familia. Igual que el boggart de la Sra. Weasley, que no era más que un cuerpo inerte con rostro cambiante, el rostro de sus hijos, luego el rostro de su esposo. Mi miedo es perder mi lugar seguro y la motivación de mis latidos. Un miedo muy común y vulgar, y en esencia muy humano.

Nuevamente me veo cambiando hábitos, como si un ser sobrenatural me observara, pero el miedo y la culpa no vienen de un lugar divino, tienen un origen terrenal derivado de la imagen de lo que quiero ser y no soy, consciente de todo el trabajo necesario para llegar a ese punto.

Yo temo que se me derrumbe encima el castillo (alusión al terremoto: intencional).
Él teme que su cuerpo deje de producir insulina.
El miedo nos da un empujón con manos frías.

Ya son 25 días sin abusos.

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