04: La cucaracha

En Karate Kid 4, la protagonista se salva de ser atropellada por un carro saltando en el momento preciso, cae con estilo sobre el capot del vehículo. Así descubre que tiene potencial de karateca.

Con 7 meses de embarazo fui capaz de replicar ese mismo salto, cuando una cucaracha gigante  (en mi recuerdo la man tenía un tamaño prehistórico) caminó sobre mi pie mientras me estaba arreglando en el baño, salté del suelo a la tapa del sanitario tan rápido que si Hillary Swank me hubiese visto se habría sentido una perdedora.

Anoche, un característico sonido semicrujiente de alitas de insecto llamo mi atención, tengo un superoído para detectar estas cosas. Linda ella, mostrando orgullosa su silueta en el contraluz del brillo de la tele, se presento ante mi con obvias intenciones de asesinarme. Me acerqué un poco, con la esperanza de que fuese grillo y no cucaracha voladora abominación de la naturaleza, pero era, era cucaracha y era voladora.

*Suenan los primeros segundos de Carmina Burana

Andrés no estaba en la casa, no había nadie que pudiese defenderme de este insecto que seguramente buscaba mi destrucción. El gato me miraba extrañado, todos sus instintos estaban de vacaciones, se largo a la cocina a comer.

Apagué la tv y cargué a mi hija dormida hasta su cama, cerré la puerta de mi cuarto con intenciones de no regresar jamás.

– Aló, Andrés, ¿ya mismo llegas?

-Sí, estoy cerca

– Hay una cucaracha voladora en el cuarto. Vamos a evacuar la casa, encontrémonos en la casa de mi mamá, yo llevo a los niños.

-Ya estoy llegando

Cuando se trata de insectos Andrés no es mucho más valiente que yo, pero como yo soy valiente en un valor negativo, su valentía debe alcanzar para ambos. En realidad no tengo tanto problema con los grillos, vivo en Guayaquil, eso sería como vivir en Australia y temerle a las arañas venenosas, pero las cucarachas, son otra historia.

Andrés respiró profundo, y con un papel logró hacer que caiga al piso, donde con agilidad ninja (somos una familia con potencial karateca), la pisó. Me tocaba ir por la escoba y el recogedor, porque eso es el matrimonio, dividirse las tareas horribles. Pero no pude cumplir con mi parte del trato. Desde la escalera Andrés me pidió mejor una bolsa plástica para deshacerse del cadáver, él pretendía que yo abra la bolsa para que él deposite los restos de aquella abominación. Fue mucho para mi, me congelé y le dije que no podía.

– Ya está muerta ¿qué te pasa?

Llorando empecé a subir las escaleras con la funda plástica, aceptando mi destino, iba a tener que sentir el ligero peso del cuerpo inerte del bicho al caer en la bolsa.

Andrés me la arranchó de las manos y dispuso él de la cucaracha. Me sentí muy inútil.

Parte de ser fuerte es conocer mi debilidad.

Mi debilidad son las cucarachas.

Gracias por nada Pat Morita.

 

 

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