05: Muda

– Seguramente Tico Tico le pone crema antiarrugas a su maquillaje de payaso. Es chiste de Daniela, por si acaso.

Andrés sintió al necesidad de darme el crédito aunque para mi era indiferente. No sé si porque en realidad me da lo mismo o si es por costumbre. Estábamos en plena Tertulia de Ciencia Ficción, haciendo bromas sobre la longevidad de Tico Tico y sobre el extraño vórtice de tiempo y espacio que es el Albán Borja, donde por ejemplo si entras con un tv pantalla plana, al cruzar el umbral del centro comercial, éste se transformara en un Tv Crt: se hará ancho, pesado y de perilla. Ese chiste en cambio no es mío.

Tanto en la escuela y en el colegio, como en la universidad, cuando un profesor hacía una pregunta a la clase, por lo general yo sabía la respuesta. Ante esta situación yo hacía una de estas dos cosas:

1. Nada
2. Decirle a la persona sentada frente a mi para que lo dijera

Creo que dejé pasar demasiado tiempo antes de considerar que mis ideas eran importantes, a pesar de esta gran necesidad personal que tengo por compartirlas.

Me gusta mantener mi voz baja, usualmente no me agrada tener que gritar para llamar la atención, cosas menos demandantes me da pereza hacer. Andrés en cambio lo logra siempre, sus historias son escuchadas a pesar del fuerte murmullo de gente reunida, su voz nunca es demasiada baja, si desea atención la obtendrá con facilidad.

Yo estoy siempre cazando silencios para compartir tal vez media historia o hasta 1/4 de historia antes de que alguien más interrumpa con su versión de una situación similar. Lo natural es que a las personas les guste mucho hablar de si mismas.

Yo prefiero escribirme.

Por la noche fuimos a un restaurante. Mi amigo Gino, quien es comediante y músico (“musicomediante” para los amigos), presentaba su show y los panas-colegas fuimos a apoyar. La mesa más grande y más cercana al espacio designado para él estaba reservada, en un principio no sabíamos para quién pero luego, en el instante preciso en el que Gino se paró de nuestra mesa para empezar su show, llegó la graduada.

Tatiana, graduada de Medicina General, su padre, Don Bajaña, a quien “el dinero y las mujeres le sobran” y el resto de su familia, ocuparon la mesa en trajes formales y semiformales, dejando a Gino en una situación incómoda. En lugar de empezar su set debió hacer tiempo narrando la llegada de los familiares y amigos de Tatianita.

Luego de quince o veinte minutos ante un público frío que tenía más hambre de patacones que de humor, Gino recurrió a su guitarra y al mayor éxito de Carlos Mata para  amenizar la velada con música, entre todos coreamos “Déjame quererte como nunca nadie te ha querido, déjame intentar, déjame intentaaaaaar” y el público se animó. No sé si la familia de Tatianita disfrutó de la comedia pero en nuestra mesa con Pedro, Gino y Kevin todo fue risas.

Anoche también (porque la vida a veces es monotemática) Andrés salió en la Tele con su set de Stand Up; mientras estábamos en un local con otro pana que hacía Stand Up, en una mesa con amigos Standuperos. Esperábamos llegar a casa y encontrar a los fans enloquecidos, no pasó, pero los panas tomaron fotos de Andrés en sus televisores, detallazo.

En el camino de regreso no dejaba de pensar en lo admirable que me pareció la improvisación de Gino, quien tuvo que sacar de su mente lo que pudo cuando la graduada llegó a interrumpir su entrada, no sé si yo podría hacer eso.

Quienes me conocen saben que soy callada, en realidad prefiero pensar que sólo digo cosas cuando son importantes, el relleno es innecesario. Por eso a muchos les puede sorprender cuánto disfruto de estar sobre un escenario. La lógica detrás de esto es muy simple:

La situación de Gino me mortificaría porque no estaba escrita en el guión. Hacer un set de Stand Up me deleita porque todo lo que digo lo he escrito y estudiado con anticipación.

Hacer comedia de esa forma es el sueño de todo nerd como yo que mantiene conversaciones en su cabeza sobre como debió ser una conversación mucho tiempo después de que la conversación pasó. Esa respuesta súper creativa y divertida que le podrías haber dicho a la man que se burló de tu peinado, pero que se te ocurrió al día siguiente, puede vivir por siempre fuera del tiempo y del espacio (guiño al Albán Borja) gracias a un set de humor.

Entonces creo, que tal vez en realidad lo que me hace falta para atreverme a elevar la voz no son ganas de contar mis historias y mis ideas, tal vez simplemente preferiría que la vida me envié primero el guión.

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