16: De Metal

Me declaré tuya
y no bastó,
llevé nuestro mundo sobre los hombros,
en cada amanecer continuo,
en cuesta arriba,
hasta desaparecer
y reaparecer convertida en hiel.

En el castillo de cristal
se rompieron las palabras
que ahora piso descalza,
vidrios de agónicos anhelos,
puntas de realidad partida.

Las fantasías mueren
en el instante del desprecio,
me cansé de nadar
y me hundo.

Quise romper el vacio
con mi silencio,
quise contener al mundo
en mis dos manos,
fui la reina del castillo roto,
una pizca de sal en el mar,
una roca cualquiera,
un mineral,
una diminuta luz,
luchando en la oscuridad.

La niebla no me permite ver mi sangre,
me marchito entre paredes,
mi río de esperanza se corta,
atónita miro el cielo
y ya nada es de verdad.

Si fuese de metal,
sería reparable,
y me armarías con partes,
a placer y sin reclamos,
podrías por ejemplo,
apagar mi voz un rato
y dejar la boca funcionando.

Éxito has tenido en algo, corazón,
ya no es la pasión la que me impulsa,
para eso tengo a la razón.

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