26: La fiesta

– Y nunca olviden, mis amigos queridos: ¡Vacila que sexto de acaba!

Hablé para mi promoción del colegio, desde la tarima donde tocaría la banda, luego de habernos saludado y abrazado varias veces, luego de haber bailado un par de clásicos del ayer, luego de un par de vodka tonics.

Nos había visto (a mi curso) en un video muy viejo que guardaba en mi caja de recuerdos, una Daniela de 16 años que llevó una filmadora al colegio y grabó todo un día de clases, desde la gente saludándose al llegar al curso hasta el viaje de regreso en el expreso.

Siempre tuve este interés de preservar el pasado, guardaba mis hojas rayadas y pensaba que serían muy valiosas cuando finalmente alcance la fama. Seguramente la gente pagaré miles de dólares por esta valiosa documentación de un día en la vida de Daniela Anchundia, mejor pienso en el futuro y registro todo. Mi yo adolescente y su egolatría.

Durante muchos años pensé en mi misma como esta adolescente tímida que no conversaba con sus compañeros de aula, que casi no interactuaba con ellos, no sé porqué mis recuerdos se forjaron de esa manera. La chica que filma ese día no parece tímida, no le falta confianza, es más le pone apodos a la gente y se los dice en la cara.

“Oye momia, manda un saludo”

“Enseña los músculos”

“Confiesa que el profe de computación es tu ñaño”

Me paso el video narrando todo y haciendo preguntas a los profesores; una pelada curiosa y molestosa que para nada recordaba ser. Fue grato reencontrarme con ella, parece que la tenía guardada en el sótano de mi autoimagen.

Ese sábado en la fiesta de reencuentro traté de ver a mis ex compañeros como esas personas que estaban en ese video, obviamente luego de 15 años no somos esas personas pero es divertido hacer el ejercicio de pensar que debajo del maquillaje, los tacos, las corbatas, los ternos y demás, latían corazones adolescentes.

Bailamos hasta que nos dolieron los pies, bebimos hasta que se acabó todo el trago.

Luego de varios meses de organización, de reunir gente, recaudar fondos y buscar proveedores finalmente estábamos ahí, en la fiesta que con tanto cariño planeamos. Se creó un comité organizador, personas que antes conocía solo de nombre y que ahora puedo llamar mis panas. Vimos a nuestros compañeros felices, disfrutar de las camisetas, las fotos, la comida, la música, el trago, la banda y principalmente la compañía. Fue tan emotivo como simplemente divertido. La misión fue cumplida.

Unos textos atrás hablaba de como a pesar del tiempo, detrás de la piel siempre había una esencia que no envejecía, esa noche lo comprobé. Todos nos dijimos más de una vez: “pero si estás igualito/a”, yo sé que objetivamente no nos veíamos como hace quince años, pero la forma de relacionarnos es tan familiar que hasta nuestros ojos se unen a la fantasía.

“Está claro que ya no somos quienes fuimos, o tal vez debajo de todo lo nuevo que nos cubre (como la pancita) sí somo un poco los mismos. Veo al pasado y me encanta ver en nosotros esas ganas de comernos al mundo, de disfrutarlo todo, de descubrirlo todo, sin miedo y sin inhibiciones…los invito esta noche a reencontrarse con sus amigos, a mirar a la persona que tienen a su lado y saber que tienen algo en común que los une de por vida y a estar agradecidos por ese cariño, por esa amistad eterna que igual antes como ahora nos llena el corazón de sonrisas”.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s